Se han encontrado 2272 resultados
Pedro de Orenín, fraile dominico del convento de santo Domingo de Vitoria, antes de hacerse religioso, cuando tenía nueve años, después de jugar a la pelota, continuó divirtiéndose con sus compañeros, pero esta vez lanzándose terrones unos contra otros, con tal mala suerte que hirió mortalmente a uno de sus amigos; como consecuencia de este hecho y debido también a un mal tratamiento, el niño murió. Ahora, el susodicho Pedro…
Guillermo Arnaldo, obispo de Bayona (Francia), (con el fin de evitar peligros y daños que ocasionaban a los feligreses tener que ir hasta la ciudad de Bayona), nombró como oficial o vicario general para Fuenterrabía, Rentería, Oyarzun, Lezo y otros lugares de su diócesis, al capellán del rey [Juan II de Castilla y León], Juan Miguel de Castro; el rey suplica al papa confirmar y aprobar tal nombramiento.
En la villa de Tavira (Durango), señorío de Vizcaya, hay una iglesia bajo la invocación de Santa María, a la que se le tiene mucha devoción, por lo que los sacerdotes y fieles del lugar solicitan del papa Eugenio IV conceda veinte años de indulgencia en determinadas fiestas a cuantos ayuden a la manutención de dicho templo.
El presbítero Íñigo Pérez de Irrazábal acusa ante Eugenio IV a Juan Pérez de Lariz, bachiller en decretos y arcipreste de Busturia, de favorecer a los secuaces de fray Alfonso de Mella, y pide que, previa información, se le prive del arciprestazgo de Busturia, valorado en treinta libras tornesas, y se lo conceda a él. Concedido si se comprueba ser así.
Clérigos y laicos de la provincia de Álava, unidos en «hermandad», fortificaron sus edificios e iglesias para defenderse contra las pretensiones de los señores de la tierra, Pedro de Ayala, García de Herrera y María López, ocasionando tantas y tales crueldades, crímenes y muertes por ambas partes que «resultaría largo el contarlo». Ahora todos piden al papa ser absueltos de las muertes, sacrilegios, profanaciones, para lo cual se nombran algunos…
Rodrigo Pérez, sacerdote y administrador de la ermita de San Simeón de entre los Cameros, a la que la gente tiene mucha devoción, suplica al papa Eugenio IV la concesión de cuatro años y cuarenta días de indulgencia a los que visiten dicho recinto sagrado y contribuyan a la reconstrucción tanto de su edificio como de sus enseres litúrgicos.
El papa Eugenio IV absuelve a Pedro de Orenín, novicio en el convento de los frailes dominicos de Vitoria, de todas las irregularidades en que haya podido incurrir por herir mortalmente, cuando era niño jugando con terrones y piedras, a otro compañero de su edad, y poder de este modo profesar en la orden de Predicadores y acceder a las órdenes sagradas. El documento atestigua que antes de ocurrir este…
El papa Eugenio IV encarga al abad de San Millán de la Cogolla y a los arcedianos de Álava y Vizcaya que resuelvan la cuestión o litigio que tienen el monasterio premonstratense de Santa María de Bujedo (cerca de Miranda) y los clérigos y beneficiados de la parroquia de Montañana sobre diezmos de uvas.
El papa Eugenio IV concede numerosas indulgencias durante veinte años a los que arrepentidos y confesados visisten en determinadas fiestas litúrgicas la iglesia-ermita de San Simeón [Cameros], y asimismo colaboren con sus limosnas a la reparación, restructuración y adecentamiento de su edificio.
Se pide al papa Eugenio IV dos años y cuarenta días de indulgencia para cuantos visiten la ermita de santa María de Echaurren y ayuden en alguna manera a su consolidación y adecentamiento.
El prior y cornunidad benedictina del monasterio de San Juan ‘extra muros’ de Burgos se dirigen al papa Eugenio IV solicitando gracias especiales en favor de la iglesia de San Lesmes, donde descansa y se rinde culto con mucha veneración a dicho Santo, a los fieles que visiten el recinto sagrado en la fiesta del Santo y aparten alguna limosna para la reparación, conservación y adecentamiento del edificio.
Concesión de patronato y derecho de presentación de presbíteros idóneos para la iglesia de San Esteban de Aya por parte de Juan Ortiz, señor del lugar y heredero de Martin García, señor de Legoyaga, según el acuerdo que este último había hecho con los habitantes y parroquianos del lugar.
Juan García de Luzurica, morador de Motrico, diócesis de Pamplona, suplica al papa Eugenio IV que conceda cuatro años de indulgencia a los que colaboren a la conservación, manutención y sustento del hospital de San Julián, ‘extra muros’ de dicho lugar, cuyo promotor y tutor había sido el desaparecido Juan de Subtóbal.
Los feligreses de las iglesias parroquiales de Santa María y de San Pedro de Enciso, unidas canónicamente, necesitadas de reparación, manutención y demás enseres litúrgicos, solicitan del papa Eugenio IV ciertas indulgencias para cuantos visiten y colaboren en su reconstrucción y que la Cancilleria Apostólica suele otorgar en el dia de la dedicación de la iglesia.
La ermita de Santa María del Campo, cerca de Enciso, muy venerada por los naturales, se encontraba en buena parte arruinada, por lo que sus devotos se dirigen al papa Eugenio IV pidiendo dos años de indulgencia a cuantos arrepentidos y confesados visiten dicho lugar sagrado y contribuyan a la reparación y restauración de dicho edificio.
Rodrigo Martínez de Ibarguren se dirige al papa Eugenio IV describiendo cómo los parroquianos de Santa María de Ondárroa, de unos ciento cincuenta habitantes, no pueden acceder al obispo de Calahorra debido a las guerras, a los ladrones y a otros peligros y dificultades, por lo que le ruega poder él mismo confesar y absolver de los pecados, en casos especiales, a sus parroquianos y a otras personas residentes dentro…
El guardián y los frailes de Bermeo suplican al papa Eugenio IV confirmar el acuerdo entre los frailes de una parte y el arcipreste y clero locales por otra, sobre la posible demolición del monasterio de los frailes y la cuarta parte canónica.
Carlos, príncipe de Viana, primogénito del rey de Navarra, se dirige al papa Eugenio IV solicitando licencia para fundar y erigir un monasterio de frailes menores de la Observancia en el lugar de San Juan de Soto, cerca de Viana (Navarra).
Los fieles de Bujanda se dirigen al papa Eugenio IV solicitando la concesión de cuatro años y cuatro cuaresmas de indulgencia para cuantos visiten y contribuyan al mantenimiento de la iglesia parroquial de san Fausto (donde reposa su cuerpo) en su fiesta y octava.
El papa Eugenio IV concede diversas indulgencias en señaladas festividades del año (durante veinte años) a los que visiten y ayuden con sus limosnas a la reparación y conservación de la ermita de Santa María del Campo (Enciso) que amenaza ruina.