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Pamplona
Licencia para recibir las órdenes sagradas en favor de Ignacio de Loyola y compañeros. Los clérigos y maestro en las Artes y en Filosofia, Nicolás Bobadilla, Diego Laínez, Francisco Javier, Alfonso Salmerón, Juan Coduri, Simón de Rodrigo, Miguel Landivar e Ignacio de Loyola, de las diócesis de Palencia, Sagunto, Pamplona, Toledo, Embrúm, solicitan la facultad de poder recibir las ordenes sagradas en una diócesís diversa de la propia, con la dispensa de defecto de la edad para Alfonso Salmerón (de 23 años).-2683
El papa Nicolás V encarga a Juan de Guetaria, obispo franciscano de Almería residente en la diócesis de Pamplona, para que Fernando García de Paredes, clérigo palentino, bachiller en leyes, le venga confiada la iglesia de Santa María de Aizarna, de la misma diócesis, cuyos frutos son retenidos por Fortunio Sánchez de Iraeta, (o de Carans), laico de la diócesis de Pamplona.-2672
El papa Calixto III concede a García Jimenez de Peralta, clérigo de la diócesis de Pamplona, familiar suyo, una íntegra porción en la iglesia parroquial de San Pedro de Asteasu que recientemente había quedado vacante por muerte de Garcías Arnaldo de Svestin (cuyo valor es de 60 libras tornesas al año).-2673
El papa Pío II absuelve de las censuras en que había incurrido a Nicolás de Echavarri, abad de la abadía secular de Santa Pía, diócesisde Calahorra, y pueda, una vez recibidas las sagradas órdenesmenores y mayores, ser promovido a la iglesia catedral o metropolitana de Pamplona.-2676
Bien que en tiempos pasados en el eremitorio o "basílica" de San Martín de Asquizu, dependiente de la iglesia parroquial de San Salvador de la villa de Guetaria, diócesis de Pamplona, algunas mujeres en dicho eremitorio llevaban el hábito de las monjas de la Tercera Orden de San Francisco con la intención de habitar allí, Dominica de Olaha, moradora en dicho eremitorio suplica al papa Inocencio VIII que encargue a algún hombre honrado y virtuoso de aquellos lugares para que le pueda entregar y vestir el hábito y recibir la profesión religiosa.-2681
El papa Alejandro VI comisiona al abad de la iglesia colegiata de Cenarruza, al cantor de la iglesia de San Andrés de Armentia, diócesis de Calahorra y al arcediano de Eguiarte, diócesis de Pamplona referente a la súplica de Sancho de Guesalaga, vicario parroquial de la iglesia de Santa María del lugar de Deva, diócesis de Pamplona y además de Domingo de Arrona, como de otros clérigos beneficiados en dicha iglesia, sobre el litigio surgido aquí contra la sentencia de excomunión hecha por Pedro de Eraso, abad del monasterio de La Oliva y curador de los derechos y bienes del monasterio de Roncesvalles, y Juan de Cáseda, prior del priorato de Velate en la iglesia de Pamplona, al cual el susodicho Pedro había encargado una falsa relación del prior y del convento-monasterio de Roncevalles OSA, que es el actual vicario parroquial del lugar de Oñaya, de la misma diócesis de Pamplona, en lo concerniente a las rentas y décimas de los frutos de las viñas y tierras del lugar de Doñaya.-2682
El papa Eugenio IV encarga al decano de la iglesia de Santa María de Tudela, diócesis de Tarazona y al oficial de Pamplona, a instancias de la súplica de Martín de Marquiegui, rector-abad y de todos los parroquianos de la iglesia parroquial de Santa María de Maya, diócesis de Calahorra, con las siguientes indicaciones al respecto: la iglesia parroquial es de derecho de patronato de los mismos parroquianos, después de la muerte de Sancho Albiztegui, rector-abad de la misma, ésta había quedado vacante, Martín nombrado nuevo rector se hizo con el beneficio de esta iglesia por más de 10 años. Los parroquianos de la iglesia de San Juan de Mondragón falsamente sugirieron al obispo Diego de Calahorra que la iglesia de Santa María había quedado vacante y que venía unida e incorporada a la iglesia de San Juan y gobernada por los beneficiados de la iglesia de San Juan. El obispo une las dos glesias, y con su autoridad nombra a Pedro de Maya, clérigo y perpetuo beneficiario de la iglesia de San Juan, como su nuevo rector, confiándole la cura de almas, como la custodia de las reliquias de la iglesia de Santa María de Maya. Ahora, el rector de Santa María de Maya y sus parroquianos recurren la decisión del obispo ante la Santa Sede pidiendo de encomendar la causa a personas "in partibus". El papa autoriza a los tres intestados de la carta [lettera=bula], es decir, al rector, a los parroquianos y a beneficiados de San Juan, como testigos, o sea, de observar aquello que mejor convenga hacer al respecto.-2653
La abadesa del monasterio cisterciense de Santa María de Barría (Alava) en la diócesis de Calahorra (que depende del monasterio de Las Huelgas en la diócesis de Burgos), María Rodríguez de Galarreta, ya anciana y enferma, renuncia a su encargo. Convocado el capítulo del monasterio según las antiguas costumbres, dimite en manos de quien tiene el poder de recoger la renuncia; las monjas unánimemente eligen a doña Mencia de Guevara, monja del monasterio de Las Huelgas como nueva abadesa. Aprobada su elección, se procede con la toma de posesión del monasterio. Se pide al papa Eugenio IV que apruebe la confirmación de la elección de doña Mencia, y que encargue a los abades benedictinos de lrache y de lranzu de la diócesis de Pamplona de consagrarla.-2661
Martín, obispo de Pamplona, se dirige al papa Eugenio IV en favor del presbítero Beltrán de Iraeta a fin de que se digne conceder la perpetua e íntegra porción, sin cura de almas, de la iglesia parroquial de San Pedro de Asteasu, por muerte del último poseedor Martín de Sandracelay, cuyos frutos o rentas no pasan de 70 libras tornesas pequeñas al año, no obstante el defecto de nacimiento del dicho Beltrán, al ser hijo de padres solteros.-2662
Habiendo quedado vacante una perpetua e integra porción sin cura de almas en la iglesia parroquial del lugar de Asteasu, diócesis de Pamplona, por defunción de Martín de Sandracelay, último poseedor, el rector de la iglesia de San Pedro de Asteasu, Martín de Yheribar, clérigo de la diócesis de Pamplona, con la autoridad ordinaria la ha venido administrando y poseyendo, pero el dicho Martín de Yheribar dudando de su adquisición y posesión, se dirige al papa Eugenio IV para que de nuevo le venga concedida dicha provisión, no obstante el impedimento de nacimiento.-2663
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