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Fernán Pérez de Ayala postula al papa Eugenio IV para el hospital de pobres y enfermos de Salinillas de Buradón un confesor que pueda absolver «in articulo mortis». Concesión que viene otorgada sólo a los sirvientes o dependientes. Asimismo Fernán Pérez de Ayala, temiendo que la capilla de dicho hospital por él mandada construir no se terminase después de su muerte, impetra del papa Eugenio IV siete años y cuarenta…
Se solicitan del papa Eugenio IV diez años y cuarenta dias de indulgencia a cuantos arrepentidos y confesados contribuyan con sus limosnas y subsidios a la reparación de la capilla-ermita de Santiago de Jubera, que amenaza ruina, a causa de su antigüedad, de las guerras y calamidades varias.
El papa Eugenio IV otorga al mayordomo del rey de Castilla, Sancho Sánchez de Salinas y a su mujer Gracia, promotores de la edificación del nuevo hospital de Santiago de Logroño para peregrinos pobres y enfermos, que puedan elegir un sacerdote que administre los sacramentos y celebre los divinos oficios en la capilla del nosocomio, como asimismo que puedan ser enterrados allí cuantos murieran dentro de dicha institución.
El papa Eugenio IV concede cinco años y cuarenta días de indulgencia a los fieles que visiten la capilla del hospital de Santiago de Logroño y ayuden con sus limosnas a su mantenimiento.
En 1434 fray Alonso de Mella, hallándose en Italia, fue sentenciado por una comisión cardenalicia a residir durante diez años en el convento de Santa María del Monte, en Perusa, por un breve, cuyo texto se desconoce. Eugenio IV le absuelve y le permite trasladarse al convento de Santa María del Poyo, diócesis de Coria, pero con la prohibición de confesar a personas seglares. Ahora con el breve «Exigit tuae»…
Fernán Pérez de Ayala requiere del papa Eugenio IV cuanto le había concecido su predecesor Martín V (30 de agosto de 1425), es decir, indulgencia plenaria a perpetuidad de todos los pecados para los que, confesados y arrepentidos, muriesen en dicho hospital de Vitoria. Igual favor solicita para el hospital de Salinillas de Buradón. Concesión que viene otorgada, pero sólo por una sola vez.
Fernán Pérez de Ayala solicita del papa Eugenio IV diez años y cuarenta días de indulgencia a cuantos confesados y arrepentidos ayuden de alguna manera al sostenimiento del hospital de pobres y enfermos de Salinillas de Buradón, por él fundado y mandado construir. Igual gracia pide para el hospital de Vitoria.
El noble Lope de Rojas (de la diócesis de Burgos) pide al papa Eugenio IV que en el eremitorio de Santa Cruz de Campezo que él mandó fundar y edificar en honor de la virgen María de Ibernalo como convento franciscano, después de su construcción sea denominado monasterio de santa María de Ibernalo.
Pedro Martínez de Zuazo, sacerdote de la diócesis de Calahorra, solicita del papa Eugenio IV la canonjía y la prebenda, por muerte de Juan de Guevara, de la iglesia colegiata de San Andrés de Armentia, aunque el susodicho Pedro posea otras canonjías en diversos lugares, como en san Esteban de Zuazo, en santos Fabián y Sebastián de Lermanda, en San Martín de Legarda, en san Juan de Crispijana y en…
Súplica al papa Eugenio IV en favor del hospital eremitorio de Santo Domingo de Bilbao, edificado antiguamente junto al camino de Santiago en apoyo de los peregrinos que sufrían homicidios y robos y visitado por los fieles de la comarca. Se piden indulgencias para los que visitaren su capilla en la fiesta de dicho santo y un año de perdón si lo hicieren los domingos ayudando a su mantenimiento y…
El papa Eugenio IV concede diversas indulgencias en señaladas festividades del año a los que visiten y ayuden a la reparación de la iglesia parroquial de santa María de Lapuebla, cuyas estructuras necesitan arreglos. Concesión válida por veinte años.
Juan Remigio de Arellano, militar y señor de los Cameros, se dirige al papa Eugenio IV solicitando cinco años y cuarenta días de indulgencia para cuantos visiten y contribuyan con sus limosnas a la reparación de la iglesia de San Miguel Arcángel de Munilla en la fiesta de su patrono, de los Santos Inocentes y de San Juan Bautista desde las primeras vísperas a las segundas. Dicha iglesia, que conserva…
El papa Eugenio IV concede a los devotos que ayuden a la reparación de la iglesia-ermita de la Ascensión del Señor de la Peña de Udala cinco años de indulgencia. Igual concesión viene otorgada al hospital de pobres y leprosos de Santa María Magdalena de Mondragón y de Santa María Magdalena de Motrico.
El prior y la comunidad del monasterio de Santa María de Nájera, de la orden de san Benito, diócesis de Calahorra, edificio construido y erigido solemnemente y en el que viven monjes y personas en buen número llevando una fecunda vida religiosa, y para que ésta se siga incrementando, resulta que las estructuras de su edificio se encuentran en peligro de ruina, en buena parte ocasionada por los tiempos difíciles…
Los sacerdotes y cofrades de la iglesia de santa María de Oro solicitan del papa Eugenio IV tres años y cuarenta dias de indulgencia para los que contribuyan a la construcción y conclusión de dicho templo en las fiestas concedidas por la Cancillería Apostólica y en las fiestas particulares del santuario.
El papa Eugenio IV concede al noble Lope de Rojas y a su mujer indulgencia plenaria una vez en la vida y en “articulo mortis”.
La noble dama, Beatriz Manrique, se dirige al papa Eugenio IV solicitando doce años de indulgencia a cuantos visiten la iglesia de Santa María de Carrasquedo (Grañón) en la festividad de Santa María y ayuden de alguna manera con sus limonas a la reparación de dicho recinto sagrado.
Fortún de Sumo Campo, clérigo de la diócesis de Burgos, solicita nuevamente del papa Eugenio IV la misma gracia para el hospital de Valmaseda que el documento anterior.
Fortún de Sumo Campo, clérigo burgalés, hombre de gran celo por el bien de las almas, se dirige al papa Eugenio IV para que le conceda un confesor idóneo que absuelva de todos los pecados «in articulo mortis» a todas las personas (enfermos, pobres, peregrinos) que se refugian en dicho hospital de Valmaseda, y que tiene aneja un oratorio o capilla dedicada a la Virgen.
Pedro Martínez de Domaiquia, sacerdote nativo del dicho lugar, diócesis de Calahorra, solicita del papa Eugenio IV la mitad de la iglesia parroquial de Domaiquia, vacante por deposición de Sancho Martínez, público concubinario, por parte del obispo Diego de Calahorra, aunque el susodicho Pedro Martínez sea hijo de sacerdote y soltera.