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El papa Martín V otorga el oficio de notario (tabellionatus) a Pedro Sánchez de Espejo, sacerdote de la diócesis de Burgos, quien presta juramento de fidelidad en el desempeño de dicho cargo.
El papa Martín V otorga el oficio de notario a García Martínez de Arrázola, clérigo de la diócesis de Calahorra, quien presta juramento de fidelidad en el desempeño de dicho cargo.
Nuevamente (han pasado sólo dos dias), Fernán Pérez de Ayala vuelve a solicitar al papa Martín V cuanto viene referido en el documento precedente.
Ampliación de la facultad concedida por cinco años a Álvaro Martínez, carmelita (de sesenta años de edad), quien se intitula maestro en teología, para predicar en diversas partes del reino castellano, entre ellas en Vizcaya, donde abundan los infieles y los malos fieles.
Fernán Pérez de Ayala solicita al papa Martín V cuanto viene referido en el documento precedente, con la única salvedad que no se especifica que los capellanes tengan que ser de la villa de Vitoria.
El prior y la comunidad de los jerónimos de Santa María de la Estrella solicitan del papa Martín V poder gozar de los mismos privilegios concedidos al prior y a los frailes del convento de Santa María de Montamarta (Zamora).
Fernán Pérez de Ayala interviene ante el papa Martín V para que les sea concedida a las monjas dominicas de san Juan de Quejana la absolución plenaria «in articulo mortis” ,merced válida tanto para las monjas presentes como para las que vivirán en dicho convento.
Fernán Pérez de Ayala solicita del papa Martín V el derecho perpetuo de patronato sobre el hospital para los pobres que él proyectó y levantó con sus propios medios, y asimismo, puedan administrar los sacramentos en dicho oratorio o capilla del hospital, dedicada a la Virgen, dos capellanes presbíteros de la villa de Vitoria.
El prior y el convento de los jerónimos de Santa María de la Estrella piden al papa Martín V poder disfrutar de las prerrogativas y ventajas espirituales y temporales, ya concedidas a los monjes jerónimos de Santa María de Montamarta (Zamora), sin menoscabo de las privilegios que ya detentan.
Se autoriza a Alvaro Martínez, carmelita, maestro en teología, poder predicar a los judíos, sarracenos y otros infieles en Vizcaya, facultándole para administrar los sacramentos y celebrar fuera de los templos.
Garcia de Ameyugo, monje de santa María de la Estrella de la orden de san Jerónimo, pide a Martín V lo solicitado un año antes: la instalación de monjes en Toloño. Ruega, asimismo, al papa que aquellos que impedían este proyecto sean perseguidos por medio de censuras y otros medios jurídicos, e incluso entregados al brazo secular si fuera preciso.
Cerca del término de la ciudad de Logroño existían unas cuantas ermitas denominadas de Santa María de Cantabria, de Santa María de los Huertos, de Santa María de Alba, de Santa Marina de Madres, de San Miguel, de San Esteban de Torrillas, de Santa Cruz, de San Clemente del Campo y de San Antonio regentadas y administradas por seglares, sin preocuparse de su culto y decoro. García Pérez de Arriaga,…
El papa Martín V concede a Pedro de Mezana, sacerdote y morador de la casa de San Bartolomé de Bérriz (Deusto) de los ermitaños de San Agustín, indulgencia plenaria «in articulo mortis».
Fray García de Pancorbo, sacerdote profeso del monasterio de Santa María de la Estrella se dirige al papa Martín V solicitando poder escoger un confesor que le absuelva de todos sus pecados.
El prior y los frailes del convento jerónimo de Santa María de la Estrella, dada su pobreza, ruegan al papa Martín V ser exentos de pagar los diezmos de los frutos (ex novalibus) que ellos recogen de sus campos, pero el papa sólo les concede para aquellos terrenos que ellos mismos cultivan con sus manos.
Juan Ortíz, señor temporal del lugar de Zarauz, diócesis de Pamplona, pide al papa Martín V que se trasmita a él o a sus sucesores el derecho de patronato sobre la iglesia parroquial de San Esteban de Aya, en la misma diócesis, que había sido asignado a Martín García, padre del dicho Juan Ortíz.
Ochoa López de Aranzagorta, sacerdote de la diócesis de Calahorra, solicita del papa Martín V un beneficio curado en la parroquia de San Nicolás de Zaldo (Gordejuela), cuyos frutos no exceden de 20 florines de oro de Aragón, no obstante que el solicitante tiene ya otro beneficio patrimonial en la iglesia parroquial de San Juan de Berbíquez (Gordejuela), cuyas rentas no pasan de 15 florines.
García de Ameyugo -fraile profeso del monasterio de Santa María de la Estrella de la Orden de los jerónimos-, deseando llevar una vida solitaria de mayor contemplación y meditación, solicita al papa Martín V poder retirarse a santa María de Toloño, donde en otro tiempo habían habitado los monjes jerónimos. Pide, además, poder recibir y admitir nuevos monjes a la profesión, y poder pedir limosna para sustentar a dichos frailes…
A instancias de los vecinos de la villa de Miranda de Ebro (que, con alternancia, un año pertenece a la diócesis de Calahorra y otro a la de Burgos), y de algunos monjes (que algunos años antes se habían agregado al monasterio de Santa María de la Estrella) el papa Martín V concede ahora el permiso de poder volver a abrir el monasterio de San Miguel de la Morcuera, lugar…
Fray Martín de Arteaga y sus compañeros, franciscanos observantes, suplican al papa Martín V poder ampliar el eremitorio de Santa María de Izaro, isla aneja a Bermeo, en la que habitan por cesión de esta población, y una vez ensanchado el lugar sagrado, poder habitar en él con los mismos privilegios y exenciones que tenían.